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Singapur

  • Foto del escritor: Guarida MV
    Guarida MV
  • 22 mar 2020
  • 3 Min. de lectura


El pasado Agosto mi familia y yo nos embarcamos en un viaje, y jamás nos habíamos aventurado en algo parecido. Eran unas culturas, unos lugares, unas ciudades, unas personas, un lenguaje que desconocíamos. Pero, aún así, allá que fuimos.


Viajamos a Singapur, un país formado por sesenta y tres islas, situado al sur de Malasia. Para nosotros la visita de su capital (también llamada Singapur) era solamente una de las muchas paradas que íbamos a realizar en nuestro viaje, pero vamos a centrarnos en ella.


Tan solo en 48 horas conseguimos visitar los lugares más importantes de esta ciudad. Empezamos esta inolvidable aventura con la famosa Orchard Road donde se encuentran las mejores tiendas y centros comerciales del país. Recorrimos esta calle hasta llegar al

Fort Canning Park, una reserva natural con mucha historia y con unos paisajes dignos de admirar.


Después de pasar varias horas paseando por este parque, decidimos ir a tomar algo a un centro comercial que se encontraba cerca del Marina Bay. Así que comimos algo en el Marina Square y fuimos directos a visitar el centro financiero de Singapur, un barrio lleno de rascacielos que contrasta el resto de la ciudad.


Seguidamente fuimos a apreciar las vistas del Marina Bay, del cual no paraban de hablarnos y nos hicimos, como buenos turistas, una foto con Merlión, la mascota oficial de Singapur, una criatura mítica con cabeza de león y cuerpo de pez.



Ansiosos por seguir conociendo la ciudad, acudimos a uno de los famosos mercados de comida, donde hay varias mesas donde puedes sentarte y comer, muy típico y, si visitáis la ciudad, imprescindible comer en un sitio así.


Una vez terminamos de comer, andamos hasta China Town, donde visitamos varios templos del distrito, tanto chinos como hindúes, y nos tomamos un cofi (el café tradicional singapureño). Pasadas unas horas, volvimos a Marina Bay, y subimos con el ascensor hasta la azotea del inmenso hotel que se encuentra justo en la costa. Desde la ahí pudimos apreciar el atardecer y un precioso espectáculo de luces que se realizaba por las noches en los enormes jardines de la bahía, por los cuales dimos una vuelta una vez acabado el show y pocos minutos antes de que los cerraran.


Para terminar el día fuimos a cenar al conocido mercado de comida Clarke Quay, una de las zonas más vivas de Singapur.


A la mañana siguiente nos levantamos temprano y visitamos Little India, un distrito lleno de templos increíbles y dignos de ver, con unas esculturas que impresionan por todos lados, y un lugar del que no te puedes marchar sin tomar un lassi (bebida típica de la zona).

Tuvimos la suerte de poder entrar a su templo más famoso, el templo de Sri Veeramakaliamman, y en el cual pudimos ver una de sus celebraciones. Si tienes la oportunidad de presenciar una de ellas, no la desperdicien.


Terminando la mañana visitamos el barrio árabe de la ciudad, en el cual se encuentran unas mezquitas hermosas, las cuales son más difíciles de visitar por su interior, pero solo su exterior ya vale la pena verlo. Comimos y paseamos por este barrio y por unas de las calles más bonitas, llenas de grafitis por todos los rincones, ¡no veréis un solo sitio sin pintar!


Bueno, vamos terminando. Para finalizar el viaje decidimos ir al lado contrario del río al que se encuentra el Marina Bay, para apreciar las vistas del atardecer desde ahí. Además tuvimos la suerte de conocer al arquitecto de los jardines que visitamos el día anterior y que en ese momento teníamos justo enfrente y, la verdad, le dimos la enhorabuena por el espléndido trabajo que había realizado.


Espero que os sirva de 'guía' en el caso de que vayáis a visitar esta ciudad, y sino, espero que os hayáis entretenido leyendo esta pequeña aventura, y también podéis ver este vídeo sobre ella, donde verás todo lo explicado en este artículo!!


Redactado por: Pau Keir

Video por: Pau Keir


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